Qué decir sobre Between The Buried And Me que no haya dicho ya… pues todo, porque me he dado cuenta de que no tenía nada escrito sobre ellos en este rinconcito particular que tengo en la red de redes.
Between The Buried And Me son un grupo que hacen una cosa así raruna: mezclan lo que vienen a ser las bases del metalcore, de este que escuchan muchos flequilleros (no nos llevemos las manos a la cabeza aún) con elementos técnicos y progresivos, lo cual me lleva a suponer que gustarán a fans de Dream Theater que hayan abierto sus mentes hacia voces guturales, berridos salvajes y demás parafernalia vocal surgida de combinar voces del metal más extremo con el hardcore.
Y ahora, ved cómo las gastan:
El motivo de esta entrada es, por tanto, conseguir que mis lectores escuchen a este grupazo. ¿Y cómo lo voy a conseguir? Recomendando ni más ni menos que un álbum majestuoso como es el The Great Misdirect, lanzado oficialmente el 26 de Octubre de este año que estamos terminando.
Este disco nos presenta seis temas, la mayoría de gran duración (cuatro rebasan los nueve minutos), muy bien estructurados y que posiblemente os vuelvan locos a la primera escucha.
Para empezar, han repetido una fórmula que ya usaron en alguno de sus anteriores largos como el Colors: Empezar acariciándonos con un tema suave hasta que se enlaza a una segunda parte que de suave tiene más o menos lo que un cepillo de clavos. En este caso, las canciones escogidas son Mirrors y Obfuscation, que comparten parte de su letra, lo cual nos deja una sensación agradable al escucharlas y las conecta de maravilla.
Después de esto, llegamos a esa cazurrada que es Disease, Injury, Madness. Hasta casi entrado el minuto segundo pensaremos que nos estan pegando por todos lados, nos sentiremos sacudidos e incluso violados por la voz más agresiva del amigo Tommy Rogers, que nos da un respiro en una de las partes más bonitas del disco: el diálogo entre un niño y un hombre que termina con una preciosa guitarra que nos acompaña hasta la mitad del tema, donde está el momento estúpido del disco: ¿a quién se le ocurre meter un caballo relinchando y una música de western? De todas formas, no importa, el solo de bajo lo compensa con creces.
En Fossil Genera – A Feed From Cloud Mountain nos encontramos con unos teclados que, como se demuestra en todo el disco, han mejorado sustancialmente con respecto a su anterior álbum y que ahora sirven de base perfecta para un riff demoledor.

Mejora notable de este caballero, incluso en las partes vocales, por difícil que parezca. Foto de Andrew Lipovsky
La parte que comienza en el minuto octavo de canción está llamada a convertirse en una de las mejores de toda la discografía de esta banda de aquí a unos años, me atrevo a afirmar: una guitarra que nos introduce a unas voces suaves y unos “We must move on” que a buen seguro serán coreados en todos sus conciertos nos llevan a otra de las sorpresas del disco: Desert of Song.
En ella, Paul Waggoner lleva la voz cantante, compartiendo protagonismo con Tommy Rogers, y dando como resultado un dueto con un regusto añejo que, a mí personalmente, me ha encantado. Tanto que quiero un disco en solitario de Paul Waggoner ya, siempre y cuando no tenga que irse de BTBAM para que eso se cumpla.
En el tramo final, llegamos a Swim To The Moon: un tema de esos que necesitaría otro disco para él sólo. Sinceramente, lo único que le falta para que sea una de las mejores canciones de esta última década es tiempo, así de claro.

Ni de coña le dejo yo sin representación a este, es un grande y punto. Foto por Andrew Lipovsky (tiene estilo, pero ni perra de quién es)
En este tema se salen todos, no hay un momento en el que puedas descansar, y en cuanto lo hay, la canción vuelve a subir su intensidad para que no te despistes. El apoteósico final llega después de una parte instrumental en la que podemos encontrar guiños a White Walls (básicamente se tocan un trozo, así que de guiño poco) el temazo que se encargaba de cerrar Colors.
Fuera del aspecto meramente musical, quería decir unos detalles que me han llamado mucho la atención positivamente, a saber:
El artwork del disco es brutal, con una portada compuesta por dos capas: una imagen a colores semitranparente y una foto que se superponen y forman una imagen extraña pero bonita. (Vale, sé que no es Paul Romano y su trabajo en el Crack The Skye, pero mola mucho).
La edición deluxe, que podéis encontrar por treinta míseros dólares con regalo de una camiseta, incluye un doble disco, CD y DVD, y este último consiste en, por una cara un reportaje sobre el trabajo para el disco, y por la otra es un DVD-A con el álbum en 5.1 Surround. (Y este es un detalle muy prog, no podéis negármelo)
En cuanto a verlos en directo… bueno, pues el asunto está jodido, el caso es el siguiente: mientras por EE.UU. están girando como cabezas de cartel llevando como teloneros a Devin Townsend Project, Scale The Summit y Cynic (toma ya) por Europa van a actuar como teloneros de Lamb of God junto a August Burns Red y Job For A Cowboy, pero de ninguna de las maneras pisarán España, así que lo propio sería desplazarse hasta París o Londres o alguna ciudad que esté en un país que no sea este o Portugal (si nos jodemos nosotros, ellos van detrás).

Difícilmente veremos esto en España... confiemos en alguna promotora caritativa. Foto por Brent Goldsmith.
Lo dicho, dadles una escucha, aprovechad e id a sus conciertos si vivís en un país civilizado y todo eso. Yo me voy a ver el Colors_Live, me ha entrado el mono.































